Vivimos en una sociedad en la que sobrevaloramos la propiedad y el trabajo (dicho en plena crisis puede parecer una locura) pero es así, no hay más que prestar atención, abrir los ojos para darnos cuenta de que así es.
Pasamos más tiempo trabajando o en el trabajo que en ningún otro sitio, vivimos esclavizados a nuestras hipotecas, a nuestro modo de vida en una sociedad que nos otorga una libertad ficticia.
El hombre ahora mismo tiene un vicio, somos como adictos , el consumismo nos produce "sindrome de abstinencia" después del subidón y nos atonta de tal manera que hace que le demos demasiada importancia a lo superficial, se puede vivir y mejor con menos, eso es un hecho, un hecho del que no nos percatamos y eso nos deshumaniza, ese hecho nos convierte en máquinas.
Para ilustrar esta reflexión he escogido un fotograma de la pelicula "Metropolis" y un poema de H.D.Lawrence que ha inspirado el titulo de esta entrada.
El hombre inventó la máquina
y ahora la máquina ha inventado al hombre.
Dios Padre es una dínamo
y Dios Hijo una radio parlante
y Dios Espíritu Santo es nafta que hace que todo siga andando.
Y los hombres por fuerza tienen que ser pequeñas dínamos
y pequeñas radios parlantes
y el espíritu humano es otro tanto de nafta para que todo siga
andando.
El hombre inventó la máquina
y así ahora la máquina ha inventado al hombre
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